Lo que nos traemos del eMOW 2026: Crónica de una transformación obligatoria

Aquí te damos nuestra visión de lo que de verdad va a mover el sector estos próximos años.

1. . El Hidrógeno: ¿Es realmente para ti?

En los pasillos de la feria, el hidrógeno verde ha sido el protagonista absoluto. Tras escuchar a distintos líderes, nuestra conclusión en Inversa es clara: el hidrógeno no es «una tecnología más», es la única salida real para el transporte pesado de larga distancia si queremos cumplir con los objetivos de descarbonización.

Nuestra opinión: Las baterías son para la última milla; el hidrógeno para la ruta nacional. Pero cuidado: la tecnología ya está, pero la infraestructura de recarga sigue siendo el gran cuello de botella. No inviertas en camiones de hidrógeno hoy si no tienes garantizada tu propia «hidrogenera» o una ruta con puntos de carga reales. Los referentes del mercado lo confirman, pero nosotros te lo decimos claro: el orden de los factores sí altera el producto.

2. La IA ya no es «futuro», es tu próximo despachador

Hemos visto sistemas de IA predictiva espectaculares. Lo que antes era un simple GPS, hoy es una plataforma de orquestación.

Nuestra opinión: La tendencia que marcan algunos organismos como, por ejemplo, #CITET sobre la digitalización del transporte es real: el software ya ahorra más combustible que el propio motor. Si tu sistema no es capaz de predecir el tráfico de la Ronda de Málaga o las restricciones de la ZBE de Madrid antes de que el chófer arranque, estás perdiendo un margen que ya es demasiado estrecho. La IA en 2026 no va de «ciencia ficción», va de evitar multas y ahorrar litros.

3. Última Milla: El modelo de «colaboración o muerte»

Uno de los debates más intensos en el #eMOW, ha sido la distribución urbana. La visión de los expertos coincide con lo que vemos en las consultorías que realizamos desde Inversa: el centro de las ciudades se está cerrando y el modelo de «cada uno con su furgoneta» ha caducado.

Nuestra opinión: El futuro de la distribución urbana es híbrido por necesidad. La conjunción de micro-hubs colaborativos con una red sólida de puntos de conveniencia y lockers es lo que marcará la diferencia entre una empresa rentable y una asfixiada por los costes. O entendemos que la eficiencia nace de compartir espacios y consolidar mercancía, o la última milla será inviable. Coincidimos con la visión del #MIT: la logística urbana tiene que evolucionar hacia un ecosistema de colaboración; la «guerra de guerrillas» por la entrega ya no tiene sentido.

4. La «Servitización»: Pagar por mover, no por poseer

El dato: Con la participación de responsables de grandes redes de transporte urbano, se ha defendido la necesidad de un sistema intermodal donde el autobús y el metro sean el eje, liberando espacio para una logística más ágil.

Hemos visto una tendencia clara hacia el MaaS (Mobility as a Service). Las empresas ya no quieren ser dueñas de activos que pueden quedar obsoletos legalmente en dos años.

Nuestra opinión: Coincidimos con los últimos estudios de #McKinsey: el riesgo tecnológico es tan alto (¿eléctrico?, ¿hidrógeno?, ¿gas?) que descapitalizar tu PYME comprando «hierro» es una temeridad. La agilidad hoy vale más que el patrimonio en el balance. Alquila el servicio, no el problema.

5. Transporte Público: La espina dorsal de la Smart City

Durante el #eMOW se ha hecho evidente que no podemos seguir tratando la movilidad de personas y la de mercancías como dos problemas distintos. El desarrollo del transporte público es, contra todo pronóstico, uno de los mejores aliados de la eficiencia logística.

El dato: #SmartCity Cluster, referente nacional con sede en Málaga, ha defendido en el congreso (y a través de iniciativas recientes como su proyecto COLOGIS) que la transformación urbana requiere de una «colaboración público-privada real» para convertir el conocimiento en soluciones prácticas. Su enfoque se basa en que la Smart City no va solo de sensores, sino de productividad y cooperación (Fuente: SmartCity Cluster / Foro Transfiere 2026).

Nuestra opinión: En Inversa compartimos plenamente la tesis del Cluster: la ciudad inteligente es la que libera espacio para el profesional. Un transporte público potente y digitalizado retira el vehículo privado del centro, permitiendo que la logística respire. La solución buscada no es prohibir el paso al camión, sino integrar la operativa en el flujo de la ciudad. Si el autobús y el metro funcionan, el transporte de mercancías recuperará muelles, accesos menos congestionados y las zonas de carga y descarga habilitadas. La eficiencia del transportista depende, hoy más que nunca, de que la ciudad sea capaz de mover a sus ciudadanos de forma colectiva y fluida.

6. Conectividad de sistemas: El dato como tejido conectivo

La utilización de los datos para conectar sistemas ha sido, quizás, uno de los puntos más técnicos, y de mayor importancia, de toda la feria.

El dato: Se ha insistido en el concepto de «Orquestación de Recursos»: plataformas donde el semáforo «habla» con el camión y el camión con el almacén de destino para ajustar los tiempos de llegada (Fuente: SmartCity Cluster).

Nuestra opinión: De nada sirve tener un camión eléctrico de última generación si cuando llega al muelle tiene que esperar dos horas porque el almacén no sabía que venía. La verdadera eficiencia nace de la conexión de sistemas. En Inversa defendemos que el futuro es la visibilidad total: si tus datos no fluyen entre tus proveedores, tus transportistas y tus clientes, estás malgastando recursos. La conectividad es el pegamento que hace que la sostenibilidad sea rentable.

7. La falta de conductores. El elefante en la habitación

Aunque el #eMOW es una feria tecnológica, el drama de la falta de conductores ha sobrevolado las conversaciones de pasillo y se ha introducido en algunas ponencias.

El dato: Las asociaciones del sector y algunos de los principales operadores logísticos han recordado que la media de edad de los conductores en España supera los 50 años, que tienen un gran problema de atracción hacia el sector y manifiestan una falta de relevo generacional preocupante.

Nuestra opinión: Es el problema más grave a corto plazo y la tecnología por sí sola no lo va a solucionar. En Inversa vemos que la escasez de conductores va a forzar una subida de precios inevitable, una reestructuración de los servicios y obligará a cambios profundos en las rutas para mejorar la conciliación. Muy probablemente la solución no sea única y requerirá de distintos enfoques, junto con la colaboración necesaria entre empresas privadas y organismos públicos, pero si no se aborda con carácter de urgencia el mercado y los consumidores lo sufrirán no tardando mucho tiempo.

    Conclusión: De la moqueta del FYCMA a la realidad operativa